Niñas Araña: consecuencia y espejo de la sociedad chilena

Como parte de la programación del festival de teatro Stgo a Mil, se está presentando una obra chilena que sinceramente me pareció increible.

Debo empezar aclarando, que desde que llegué a Santiago he oído muy poca auto-crítica por parte del chileno promedio. En esta ciudad llaman profundamente la atención los intensos contrastes, las grandes diferencias entre las numerosas zonas que componen una urbe muy particular. La gente más humilde es muy cálida, muy servicial, a veces tanto que puede llegar a incomodar. La gente con más poder (adquisitivo y de otros tipos) vive apartada, en un espacio donde el resto de los santiaguinos (esos que, como máximo, ganan salario básico), prácticamente no existen o al menos no se ven.

Niñas ArañaJusto cuando estaba por convencerme de que esta visión de Santiago estaba muy muy lejos de ser acertada, me topé con “Niñas araña”, una obra de la Central de Inteligencia Teatral, que parte de un caso de la vida real, que parece sacado de la ficción: en el año 2005, tres adolescentes menores de edad, que habían crecido en medio de la pobreza, comenzaron a robar a edificios de las zonas más cuicas o sifrinas de la ciudad. Las apodaron “niñas araña” porque en más de una ocasión treparon para poder entrar en los apartamentos y tomar las cosas lindas que la televisión les vendía pero que ellas nunca habían podido comprar. Niñas lindas, ágiles, ingeniosas y muy pobres.

El dramaturgo Luis Barrales usa este comentado caso para mostrarnos ese lado de la ciudad que muchos se niegan a ver. A lo largo de la obra hace una radiografía profunda de la sociedad chilena y las ironías que en ella se encierran, pero lo más importante es que la crítica, aunque aguda, no cae pesada ni suena necesariamente aleccionadora. Él logra con su texto y la directora Daniela Aguayo con su puesta en escena, que el público se ría y también que se conmueva, sin sentirse retado (sólo el que quiera, que se de por aludido).

Las actuaciones de Cecilia Herrera, Daniela Jiménez e Isidora Stevenson están a la altura del compromiso, e interpretando sus papeles pasan con toda facilidad de la alegría a la rabia, de la inocencia al resentimiento, de lo básico a lo trascendente.

Otro de los aspectos que resalta es que Niñas Araña se presenta en un teatro que parece haber sido construido para esa obra, o viceversa. El Teatro del Puente, que es precisamente lo que su nombre indica, permite que el público vea de fondo el río Mapocho y una partecita de esa ciudad a la que la obra hace referencia en todo momento y describe como probablemente pocas cosas pueden hacerlo.

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2 Responses to “Niñas Araña: consecuencia y espejo de la sociedad chilena”

  1. Javi

    Las niñas arañas son geniales, una especie de Robin Hood chileno… Es fácil sentirse cerca de ellas lo difícil es no juzgarlas. Una incómoda realidad que sorprende justamente por su crudeza y por la indiferencia de casi todos..

  2. Hildita

    Cuando lei esto, no pude evitar pensar qué sucedería sí se produce una obra así, acá en Valencia. Qué saldría de allí?! jeje
    Otra cosa, creo que siempre te he comentado que me encanta la capacidad del cine y, ahora del teatro, chileno de hacer que la sociedad se mire en su propio espejo, una y otra vez, y además que lo hagan con inteligencia.
    Qué buena reseña!
    Saluditos!

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